Nos conocimos en una tarde de otoño en aquella cafetería del centro. Daniel pidió un café demasiado largo y Lucía se rio. Desde entonces, no hemos parado de reír juntos.
Tras años de viajes, mudanzas y muchos domingos de manta y peli, decidimos que queríamos compartir el resto de nuestros días el uno con el otro.
Y ahora, queremos celebrarlo con las personas que más queremos: vosotros.